GC1: UN PEDAZO DE CIELO
Cuando supo que su proyecto fue seleccionado para ser presentado en la India, Pat pensó que tal alegría y emoción sólo la había sentido cuando Pher le pidió ser novios bajo las luces de la Quinta Avenida. Siempre juntos, estarían a mares de distancia por primera vez. Serán pocos días, se dijeron, y decidieron dedicarse a buscar financiamiento para la nueva aventura de Pat. Saliendo de casa, ella vio en sus ojos esa extraña mezcla de melancolía y amor. El la besó con el candor de la primera vez.Alita cerró la puerta de su piso convencida de ser privilegiada, lo cual Dani, con su acostumbrada alegría, confirmó. El también se sentía así, sus proyectos personales iban bien y sus amores empezaban a perfilarse en bien. Mientras caminaban hacia el encuentro, se rieron como siempre y se tomaron del brazo como símbolo de la complicidad que los caracteriza.
Marte miró el departamento y respiró con alivio. Por fin podría arreglarlo como siempre lo había soñado: un hogar para dos. Todo esta patas arriba, pensó, pero no para siempre… ¡Lalo, vamos que se hace tarde! Al ponerse su infaltable gorra pensó en la primera vez que se vieron, hace años atrás, y en la felicidad que siente al poner en orden su vida con el indicado. A punto de apagar la luz, Marte le dijo: te quiero.
Nath se envolvió la mascada y buscó las llaves de su nuevo departamento. Buscándolas, repasó sus espacios, pequeños pero suficientes; también repasó su interior: estaba feliz. Abajo la esperaba Joac, contando las horas para su reencuentro con Rod. Nath lo saludó y él, con los ojos brillantes le dijo: quince días, amiga, ¡quince! Ambos tenían el corazón palpitando.
Esa noche las copas chocaron más fuerte que de costumbre. El sonido del vidrio, el color del vino y el cariño inmenso entre ese extraño grupo de gente hicieron que Fer concluya que aquello era un pedazo de cielo.














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