GC1: SOÑANDO EN REALIDAD
- No me gustan mis caderas, dijo Nath- Yo creo que estoy gordo, continuó Fer
- Y yo tendría que tener el pelo lacio, concluyó Erica.
- ¿Saben?, dijo Chucho seriamente, el problema es que no ven nada de lo bueno que tienen porque se concentran en su pequeño mundo de defectos. ¡Basta, celebremos que vivimos, y bien!
Fer consideraba que, aunque no recordaba cómo ni cuándo, nunca había conocido a un chico que disfrutara cada momento de su vida, evitando ver lo malo y concentrándose en lo positivo de los demás.
Chucho creció en un pueblo chico, pero su alma siempre fue amplia y grande. “Tengo que volar lejos, estudiar y conocer el mundo”, le dijo a Jenny, su amiga y cómplice de toda la vida. Como arquitecto en el DF conoció a Dani, y desde entonces su amistad se fue consolidando en un lazo casi familiar, como el que tenía con Nath. Fer llegó después, pero juntos eran dinamita que explotaba en alegría. Cuando aprobaron su beca para estudios superiores en Europa, el brindis con refrescos, sushi y felicidad fue sin parar. El sueño se hacía realidad.
El día de la despedida, todos entraron en silencio al aeropuerto, compartiendo esa extraña sensación de vacío que deja la ausencia de alguien querido. Chucho los recibió con un rostro indefinido de tristeza, alegría e ilusión. Los minutos corrían desaforados y los sentimientos afloraban por doquier. Abrazos, palabras, caricias y lágrimas. Después, Jenny y Nath se sostenían en Dani, mientras Erica y Fer miraban cómo Chucho entraba en la sala de embarque. La imagen que todos guardaron de aquel amigo fue la de su sonrisa llena de energía, ondeando la mano como despedida, pero también como presencia.
Lo cinco, tomados del brazo, caminaban con la mirada al final del pasillo, nostálgicos pero felices. Sabían que el sueño de un amigo se estaba cumpliendo, y que esa energía les alimentaba para ir en busca de los suyos.














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