martes, mayo 27, 2008

VIOLENCIA ¿ÁMBITO PRIVADO?

En 2003, en Madrid, se solicitó 17 años de cárcel para unos padres que causaron a su hija de 54 días de vida, fracturas costales y de fémur y lesiones hemorrágicas e isquémicas, con el resultado de una severa atrofia cerebral.

Más de 275 millones de niños sufren en el mundo algún tipo de violencia o abuso doméstico, según estimaciones de 2006 de UNICEF y la ONU.

El mayor número de muertes por maltrato ocurre entre los 0 y los 24 meses.

Invisibilidad es la palabra más repetida por todos quienes se ocupan – se preocupan- de este fenómeno.


Estos y otros datos me pusieron los pelos de punta a medida que leía un artículo sobre el maltrato a los niños. Inevitablemente me puse a pensar en el tema actual de nuestras preocupaciones sociales neuróticas: la violencia.

¡Sufrimos violencia, de todo tipo y de todas formas! Intrafamiliar, femenina, ecológica, geriátrica y demás géneros. ¿Quién la genera o de dónde viene?, es nuestra gran interrogante. Pero no hace falta gran ciencia para darnos cuenta de que es fruto nuestro, propio: transmitimos violencia. Sin embargo es más fácil buscar la respuesta hacia fuera, en otros.

Se dice que nuestros miedos generan nuestra violencia. ¿Qué miedos nos invaden y nos dominan? ¿Están dentro de nuestra propia casa?, ¿de nuestra propia sangre? Al parecer sí. Entonces, ¿de qué nos quejamos? Si la violencia, irracionalmente ejercida hacia los niños, es una cuestión privada de orden educacional, preventivo, tutelar, benéfico e inclusive profiláctico ¿porqué luchamos contra una cultura de violencia? ¿Esquizofrenia, acaso?

“Los niños quieren a su papá y a su mamá, no los van a ver nunca como verdugos”. Son seres indefensos, aunque los pinten autosuficientes en películas, series o novelas. Creo que sobre todo son el residuo de lo que, como adultos, les heredamos. Y si aplicamos eso de que lo que siembras cosechas ¿acaso tendremos que revisar nuestras semillas?

Revista El País Semanal, # 1651. 18 de mayo, 2008.
Niños maltratados. Cuando los monstruos son los padres, por María Antonia Sánchez-Vallejo

8 se confesaron:

Evan dijo...

Ay Henry... a mi estas cosas me pueden, me lastiman, y creeme si te digo que se escapan las palabras ante el maltrato infantil, o todo tipo de maltrato...

Un beso, con el deseo que vivamos en un mundo de paz, sin violencia.

utópico dijo...

que tema, no???
somos sociedades violentas, eso es cierto. pero creo que la extrema individualizacion fomentada por el sistema economico profundiza y expande los niveles de violencia, por que al solo importarle a uno, uno mismo, ya no piensa en el resto, o por lo menos los otros le son seres irrelevantes... algo muy preocupante, es importante regresar a los valores de comunidad, para que asi se limiten un poco los tipos de violencia, qeu no creo que desaparezcan... pero si que se reduzcan...

saludos!!

SuperCow_cronOPIO dijo...

Y así es la vida, violencia, parece que es lo de hoy, de ayer y lo de siempre, lagun dñia seremos capaces de evolucionar y convertmos en seres espirituales, menos bestia y mas racionales? cuando lograremos generar concencia?

un saludo y espero que sigas disfrutando México

henry fer dijo...

amigos y amigas queridas, ciertamente no es tema fácil. lo admito.

evan querida, cuando leí el artículo, te aseguro que sentí lo mismo que tú. y creo que quería manifestarlo. gracias por venir siempre.

probablemente los valores de la comunidad deban ser revalorados, como bien dices, pero hace falta, utópico, revisar lo que a lo largo de la historia humana ha hecho que lleguemos a este punto. un abrazo.

y no sé si algún día veremos nuestra evolución hacia una especie de nueva humanidad no-violenta. pero confío en que sí tenemos un gen de ésos que hay que hacer re-vivir. gracias por tu visita supercow, besotes!

h.

Ferípula dijo...

Querido Henry.
la violencia es inherente al ser humano.
Vivimos un tiempo en que todo se potencia, porque los valores...han pasado a la historia en muchos casos y se vive una especie de "déjalo ser", producto de la reacción de otros abusos, que no marca deberes ni derechos.
Entonces, hasta los padres pierden el rumbo, estresados, malhumorados ..., sin capacidad de recuperación.

Muchos temores nacen del cansancio y la angustia.
Por eso, hay que volver a lo fundamental: para mí las enseñanzas de Jesús marcan una vida de amor, paz, confianza y desahogo...
De perdón y vuelta a empezar.
De oportunidad, y te aseguro que el alma se aliviana...y no es opio, como valoraría Marx, es fe en marcha, que pone en marcha la mano de Dios, resolviendo lo imposible humanamente.

Hay tiempos para resarcir...si se llega a tiempo.
Sos una persona preciosa.
Y me alegra que te ocupes de los niños, que sabés cuánto amo.

Un abrazo...y no se si blogger hoy me deja firmar... a ver????

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

Ahora si!!!!
Un besote! muá!

Waipu Carolina dijo...

Hola querido amigo,
Me gusta mucho el tema que hoy nos presentas, un tema de mucho debate y reflexion como siempre.
Creo que estamos rodeado de violencia, debemos luchar contra ella y se nos hace bien dificil, de verdad.
Yo como madre y educadora intento aunque sea con granitos de arena escapar de ella y como cuesta.
En la televisión está presente a cada rato, en los anuncios, las noticias y hasta en los dibujos animados.
Cuando elijo una película intento cerciorarme no contenga violencia, intento escoger las lecturas, los juegos de consola, la forma de expresarme y si me enfado buscar la manera de hacerlo con razón y sin transmitir ira.
Pero luego en la calle, en el aula, en las historias, en el día a día aparece, y por mala suerte más que los episodios de amor.
Como dices tú, creo que dentro del ser humano hay mucha violencia, quizás rencores del pasado, de una memoria adquirida...

Un besote Fer,
Hasta pronto amigo

henry fer dijo...

tienen toda la razón ferip y caro, en cuanto que la violencia es como un cotidiano insalvable en la vida del ser humano. también coincido en que no podemos quedarnos estáticos frente a situaciones tan dolorosas, que condicionan nuestro futuro... a veces creo que es una cuestión de índole ecológico, aunque a otro nivel.
amigas, no perdamos el norte, y mientras tengamos cordura, que nos dé para generar otro tipo de vida.
la aprecio y quiero mucho, de veras.
h.